LOS DE ABAJO
2ª PARTE TESTIMONIO DE ABELARDO ATRAPADO EN “EL CRYSTAL”
Política revuelta, rola en las redes sociales video de homicidio en Motel
de Caborca pero los Héroes de Caborca, siguen su racha ganadora…

Hola raza, aquí de nuevo con el acontecer político, social, deportivo, policiaco, de esta región, desde esta ya tan leída columna “los de abajo”, que va sumando más lectores y ya somos algunos chingales, desde juntabotes, mecánicos, soldadores, paleteros, albañiles, yeseros y cargadores de pacas; y los famosos traileros, taxistas, cumbieros, taqueros, y las de la 8 y la carretera internacional, esas que siempre son muy necesarias y más en este tiempo de frío.
Con los políticos, ni pa’ que meternos.-
Así es mis lectores. En el ámbito político la cosa sigue igual de revuelta, es por eso que de nueva cuenta, mejor allí ni nos metemos ¿para qué? diría la viejita de la tiendita de la esquina.
Rola video de homicidio.-
Y en el ámbito policiaco, pues las cosas están muy pero muy cabronas, ya ve que ahora con eso de que en todas partes hay cámaras, de que todo mundo graba con su celular, y con las famosas redes sociales, apenas hace alguien sus fechorías y en dos patadas ya andan rolando los videos en Internet, como el caso del asesinato que se perpetuó en días pasados en el motel Toxxa de aquí de Caborca, donde un joven perdiera la vida al ser acribillado en una habitación del citado motel y en el cual quedaron grabados todos los detalles de dicho crimen, cosa que se ve en los videos que andan circulando por todas las redes sociales. La neta que eso está café, digo, hay que tener demasiado cuidado de a dónde vas, con quién y a qué. Mucho ojo.
Los Héroes de Caborca siguen con su racha ganadora.-
Bueno en el tema de lo deportivo, les cuento que a los Héroes de Caborca, equipo de fútbol de tercera división profesional no han podido cortarle su racha ganadora desde que le ganaron al mejor equipo del torneo Xolos de Tijuana con sede en Hermosillo, pues la semana pasada en ciudad Juárez ganaron 2 a 1, y este fin de semana le ganaron al equipo de San Pedro Coahuila por 3 a 0… Bien por los héroes, ánimo chamacones!!. Como mucho respeto, como diría don Lupe “ya los trayemos muchachos”…
2ª Parte del testimonio de Abelardo J.-
Por mi parte, me di a la tarea de contactar al compañero Abelardo J., quien en buena onda accedió a darnos su testimonio de cómo fue que cayó en el mundo de las drogas y como ese mundo lo fue destruyendo poco a poco hasta perder a su familia, pero que gracias a un programa de desintoxicación, está a punto de terminar su anexo. En un centro de rehabilitación, un anexo es un tiempo que necesitan los adictos para “limpiarse” de las drogas en su cuerpo. Pues bueno mis lectores, la edición anterior le ganó la emoción y quedó de continuar en esta ocasión con lo que siguió viviendo “atrapado en las drogas”.
Seguimos pues, en la plática con el compañero Abelardo J., adicto recuperándose.-
Como nos contó el compañero, que al muy poco tiempo de su incursión en el mundo de las drogas, su esposa un día le dijo “sabes lo siento mucho pero yo me voy con mis padres, la vida a tu lado es insoportable ¿cómo es posible que en tan poco tiempo esa droga y esa maldita mujer te hayan tragado toda tu cordura?”. Y lo que tenía que pasar, ella me dejó y se fue con sus padres, pero a mí ya no me interesaba nada, solo quería estar drogado y en compañía de esa mujer con la que me fui adentrando más y más en el oscuro mundo de las drogas, llegando a tal grado que empecé a vender todo lo que en mi casa tenía, muebles, puertas, ventanas, ya que hasta el trabajo había perdido por causa de mi desmedida drogadicción.
No me importaba nada, vendí hasta los enchufes, toma corrientes y cables de instalación eléctrica de la casa, era ya un dependiente total. En ese entonces, la compañera que conmigo estaba, un día llevó a una amiga de ella, la cual era un poco “más sensata” o más bien estaba menos jodida por las drogas, y a escondidas me decía “Abelardo ya mérmale, estás muy mal, andas muy perdido.
Por esos días, mi hijo el mayor, había ido a buscarme a escondidas de su madre, pero yo estaba tan drogado que recuerdo muy bien que lo corrí y el me encaró y me dijo “sí papá, sí me voy a ir, pero me voy a ir derechito a un centro de rehabilitación y les daré la dirección de tu casa para que vengan por ti, al cabo que con el dinero que he ahorrado trabajando como cerillo en el súper, con eso les pagaré, porque no es justo que por causa de una droga y de una mujer que la verdad padre, no vale la pena, nos hayas abandonado. Mira como está tu casa tu casa que era el orgullo tuyo, que tú mismo construiste con tus propias manos”.
Luego mi hijo dio la media vuelta y se fue, pero cuando esa amiga me dijo que estaba muy mal, me retumbaron las palabras que mi hijo me dijo ese día que fue a buscarme y que lo corrí y creo que hasta lo golpeé o al menos lo intenté.
Y parece que fue como una luz en mi camino, porque al otro día muy de mañana, recuerdo muy bien que “la malía” me tenía todo tembloroso, pensando de donde podría yo sacar dinero para comprarme una dosis, cuando de repente oigo la voz de mi hijo en la puerta que me decía “padre ¿Cómo te sientes? te traje comida calientita y una taza de café”.
Son palabras que hasta la fecha las recuerdo como si acabaran de pasar, me dijo “padre si me vas a correr que tiene, córreme pero agarra tu comida, te la manda mi mama y este dinero te lo traigo yo, es un dinero que yo guardo para casos especiales, porque de seguro ni te acuerdas pero hoy es día del padre y quería ver si me dejabas darte un abrazo”.
Yo no resistí más y le dije “mijo pásale”. Nos sentamos en el piso y el me dio un abrazo, comimos juntos y le regresé el dinero que me había dado, pero me dijo “padre, ese es tu regalo del día del padre”, a lo cual le contesté “mijo, si algo me quieres regalar regálame pero ya otro abrazo y por favor llévame a un centro de desintoxicación”. Se me quedó mirando, y emocionado, casi entre sollozos me dijo “padre, muchas gracias, verás que vas a recuperar todo”.
Y así fue como acudí a un centro, centro en el cual hasta la fecha me encuentro internado. Ese mismo día, mi hijo fue al centro, claro que me dijo “padre acompáñame, vamos a ir a ver primero, y si estás de acuerdo te quedas y si no, pues te regresas”. Ok mijo -le contesté-. Para ese entonces yo ya no dependía de mí mismo, mi mundo, mi vida entera, la manejaba la droga a su antojo.
Fue así que en ese mismo momento tomé la decisión –que ahora sé es de lo más importante que he decidido en mi vida-de quedarme en ese centro de vida, así sin averiguar nada, le dejé todo a mi hijo que se había estado portando como todo un hombre cuando apenas era un adolescente, un niño que yo había dejado a la deriva, sin saber cómo le hacían para comer y seguir su vida, así a lo pendejo, sin importarme para nada la suerte que estarían corriendo.
Apenas había pasado unas cuantas horas de haberme internado en el centro de rehabilitación, cuando me llamaron y me dijeron “Abelardo, le trajeron sus pertenencias”. Yo me quede muy serio pensando para mis adentros ¿cuáles pertenencias?. Y cuál fue mi sorpresa, que era una bolsa con una cobija, una almohada y un cambio de ropa, jabón, shampoo, rastrillos, un perfume mi favorito, unos huaraches, unos tenis, bueno eran algunas cosas, pero la más importante, era una carta que venía dirigida a mí y que entre sus líneas guardaba lo siguiente:
Querido padre, espero estés cómodo, y si no estás a gusto házmelo saber y te prometo que te saco de allí. Mi padre siempre lo serás, pero la verdad papá, yo no quiero verte como te encontré en la mañana. Hoy en la tarde fue el convivio de los papas con los hijos en la escuela a la que asisto, que por cierto papá, adentro del sobre van mis boletas y mis reconocimientos, fíjate que soy el alumno con el mejor conocimiento y mejor promedio de toda la escuela ¿y sabes por qué? por ti padre, lo que sé, a ti te lo debo, a ti y a mi madre.
Esta carta la escribí después del convivio al que por supuesto asistí, y escuché bajos comentarios sobre tu persona, aunque también buenos, pero a mí no me importaban, yo estaba y estoy inmensamente feliz por haberte dejado donde te dejé. A la hora de abrir los regalos de los hijos para los papás, no te voy a mentir, sí sentí un nudo grandote en la garganta, pero me aguanté todo lo que pude las ganas de llorar. Así fueron pasando uno a uno, los regalos eran para unos una Tablet, otros una laptop, una bicicleta, en fin, un titipuchal de regalos.
Cuando el turno me tocó a mí, el maestro ya estaba enterado de lo que había pasado, pues yo se lo comenté, y él tomó la palabra diciendo: queridos padres, me honró en presentar al alumno que su nombre llevará la generación de este ciclo escolar, de estos tres años de educación secundaria, ya que debido a su gran nivel académico fue reconocido con ese premio, el cual se ha ganado a pulso y lo tiene muy bien merecido.
Algunos padres y niños se empezaron a reír, que enseñé su regalo, que se tome la foto con el papa. Y el maestro dijo “miren, lo que pasa es que en ese momento…” Ahí Papá, yo me levanté y le dije al maestro que quisiera explicarles yo mismo lo que estaba pasando.
Y sin más ni más, así a rajatabla les dije “mi padre no pudo venir porque me dio el regalo más grande de mi vida, el regalo es que estuvo de acuerdo de internarse en una clínica de desintoxicación para drogadictos, porque mi padre está desecho por las drogas y nos abandonó ¿alguna cosa más que quieran saber?. Pero sí les quiero desear a todos los padres aquí presentes un feliz día, y quisiera saber si me permiten darles un abrazo de uno por uno a todos los padres aquí presentes”.
Todos Papá, asintieron diciendo que sí. Cuando terminé con los abrazos, les dije a mis compañeros “amigos míos, los quiero mucho, cuiden a sus papás, quise darles el abrazo porque los padres no esperan nomas el regalo y miré que ningún niño aquí presente le diera un abrazo a su papá”.
Así que, papá, cuando leas esta carta siéntete orgulloso de tu hijo que te quiere mucho. Ah, mis hermanos también te mandan un abrazo y mi mama muchos besos, dice que le eches ganas, que ahí con lo que vayamos juntando le iremos haciendo arreglitos a la casa para que cuando tu salgas ya recuperado, tengamos donde vivir todos juntos.
Terminé de leer la carta y esa noche lloré mucho, en silencio, pero aceptando mi derrota y reconociendo la infinidad de errores y estupideces que cometí. ¿Pero sabes qué pinchy reportero? Ya estuvo bueno, vienen cosas buenas para mi familia y de eso me voy a encargar, ya verás que muy pronto estaré completamente “limpio” y cuando menos pienses nos reunimos fuera de aquí y hasta te voy a invitar a mi casa para echarnos un café con mi familia, a quienes te juro que no volveré a defraudar…
Así las cosas con el compañero Abelardo J., que poco a poco se fue desengabanando de todo su dolor, pero se nos acabó el espacio por ahora, así que le seguimos la próxima edición con su testimonio, donde nos cuenta cómo se fue liberando de lo que él llama “enfermedad incurable, progresiva y mortal por necesidad”… Nos leemos a la otra si mi diosito nos deja llegar, y los invito a que nos lean en la página de internet www.semanarioconfidencial.com

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