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DE REFLEXION 578A CERRAR FILAS!!!

Para nuestro querido México se cierra un ciclo de gobiernos hegemónicos del PRI y eventualmente del PAN, e iniciamos uno nuevo de la mano de los políticos de izquierda (al menos en el papel y las siglas de partidos); y luego de un avasallador triunfo del “izquierdista” Andrés Manuel López Obrador, no nos queda de otra más que cerrar filas en torno a su figura.
Y es que el ganador en realidad no lo fue morena, ni el partido del trabajo y mucho menos el partido encuentro social (de cristianos derechistas); el ganador fue López Obrador y sin él, simplemente no existiría Morena.
Sin embargo, el nuevo gobierno recibirá un país con una crisis de increíbles dimensiones, tanto en la pobreza, la violencia, la corrupción y la impunidad, como en las relaciones diplomáticas, en violación de derechos humanos, con la economía por los suelos con Pemex en quiebra y apagones de CFE por falta de la generación suficiente de energía eléctrica.
López Obrador recibirá el México más violento e inseguro de la historia, pues desde que Peña Nieto tomó posesión como Presidente, hasta el mes de mayo del 2018, se tienen registrados 119,393 homicidios dolosos, superando a la famosa “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, que registró 102,859 homicidios dolosos.
Recibirá un país con más de 37,000 desaparecidos, que son solo de los que se tiene registro, pues hay muchos miles que ni siquiera han sido reportados como desaparecidos; con un sinfín de violaciones graves a los derechos humanos, destacando en este sexenio la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, las masacres de Apatzingán, Tlatlaya y Nochixtlán a manos de las fuerzas federales; el asesinato de 117 periodistas, de los cuales 44 fueron en este sexenio; y más de 300 mil personas desplazadas “a huevo” por la delincuencia organizada.
Un país con múltiples casos de espionaje contra activistas de derechos humanos y periodistas, que ni siquiera han sido investigados por la PGR; con una negociación inconclusa del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, del cual depende el 26 por ciento de la economía mexicana.
Se recibirá a un México con una deuda prácticamente impagable, con Pemex como quien dice en quiebra con pérdidas incrementadas a más del 400 por ciento en el último año, del cual depende el 30% por ciento del gasto público y ahora produciendo solamente 1.92 millones de barriles diarios, la cifra más baja desde 1980, sumado a la caída de precios del petróleo que es de menos de 60 dólares, y seguimos importando alrededor del 75% de la gasolina que consumimos, cuyo precio en dólares nos tiene “contra las cuerdas”.
Además, se recibe un país con una devaluada moneda, con un sistema de pensiones en crisis, sobre todo en entidades como Pemex, IMSS, CFE e ISSSTE; aunado a la corrupción e impunidad que ronda casi por encima del 99% y eso que se denuncian solo 7 de cada 10 delitos y de estos, solo 1 de cada 10 son resueltos por la autoridad.
Un país con escandalosos casos de impunidad como los sobornos pagados por Odebrecht, los saqueos de ex-gobernadores en varios estados y otros tantos casos, lo que ubica a México como el más corrupto de América Latina y de los países que integran el G-20 con las principales economías del mundo.
Peña Nieto nos hereda un país con el 43% de los mexicanos (53 millones) viviendo en situación de pobreza, según datos del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social).
Este breve resumen de una larga serie de “broncas” de todos los tamaños y en todos los ámbitos de la vida nacional, es con lo que tendrá que enfrentarse el próximo gobierno de México.
De ahí que la sociedad mexicana no podemos ni de chiste, esperar que López Obrador saque alguna especie de varita mágica y resuelva en un santiamén la interminable lista de exigencias en lo que se refiere a justicia social; sino por el contrario a lo más que podemos aspirar, es, a conservar el cinturón que tengamos para darle otro apretón.
Y además de darle otro apretón al cinturón, habremos de hacer un esfuerzo extra para conceder el beneficio de la duda a López Obrador y esperar a que al menos a partir del tercero o cuarto año de su mandato, se empiece ya a notar un verdadero cambio que se refleje en los bolsillos de los mexicanos.
No es pues, para nada creíble, que el cambio de estafeta en el gobierno mexicano nos cambiará la vida para bien a las primeras; y a estas alturas, AMLO ya se dio cuenta (o al menos debe haberse dado cuenta) que se sacó la rifa del tigre, y que no es un tigre nada mansito, sino más bien una bestia de mil cabezas que se antoja indomable, al menos en el corto plazo.
Insisto entonces, no nos queda de otra más que cerrar filas en torno a la figura de Andrés Manuel López Obrador, a menos que nos gane el desánimo y volvamos a caer en el error de las agrias críticas por las decisiones que se tomen en las altas esferas de la política mexicana y sin esperar al menos un tiempo razonable, demos por sentado que Andrés Manuel es puro cabrón, que es puro cuento y solo nos cambiaron de dedo pero sigue siendo el mismo atole.
A sacar la casta de mexicanos decididos y bien fajados como siempre lo hemos hecho, con la frente en alto y el pecho al frente a echarle para delante con la energía que nos quede, a confiar en que todo será para bien de México y los mexicanos, a hacer sentir que la unión hace la fuerza y que solo eso nos redituará en una verdadera justicia social para todos y no solo para unos cuantos; pues sin duda, la mejor forma de lograrlo, es convocándonos mutuamente… a cerrar filas!!!

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